Wednesday, March 20, 2013

Marzo y su frío

No sé cuántas veces lo he dicho, pero aquí voy: la música es la mejor terapia. Estos días me han encontrado en la nota musical nostálgica, melancólica. Dicen que cuando sientes que arrastras los pies, reproduzcas esa música que te hace querer bailar – yo hago lo opuesto, quizá por masoquismo. He sido así desde que tengo uso de memoria (y cabe destacar que mi memoria me falla cada minuto – por no decir cada segundo). Sí, de vez en cuando pues reproduzco una canción feliz, pero predomina la tristeza (diría que de 100 canciones diarias que escucho, 85 tienen algún tema trágico – de esas que se escriben para hacerte llorar). Hoy, por esas casualidades de la vida, recordé dos canciones que quizá describen en una sola línea el conjunto de emociones que padezco (me auto-diagnostico a diario, pues es más económico que un doctor), y aquí las compartiré con ustedes:

“All night hearing voices telling me that I should get some sleep because tomorrow might be good for something”.



“We all have a sickness that cleverly attaches and multiplies, no matter how we try”.


Y pues claro, no puede faltar esa canción esperanzada que quizá te dé un poco de aliento. Aún así, al ver más allá, quizá la esperanza no valga de mucho (por no decir que no vale de nada):

“I've been smiling with anchors on my shoulders and I’ve been dying to let them go”.



Es así como resumo el presente estado emocional – queriendo deshacer esos tumores entristecidos que recorren mis venas tan rápido como la sangre, quizá hasta con más velocidad. Y quisiera ignorarlos, echarlos a un lado, pero se me ha imposibilitado. Quizá mañana sea mejor; quizá duerma lo suficiente y mañana el sol brillará. El problema es que mis “quizá” son tan sólo hipótesis que me fallaran en el camino y sus resultados siempre quedarán inconclusos (disculpen la palabrería científica – la presente lo merita).