“All night hearing
voices telling me that I should get some sleep because tomorrow
might be good for something”.
“We all have a
sickness that cleverly attaches and multiplies, no matter how we
try”.
Y pues claro, no puede faltar esa canción
esperanzada que quizá te dé un poco de aliento. Aún así, al ver más allá, quizá
la esperanza no valga de mucho (por no decir que no vale de nada):
“I've been smiling with anchors on my
shoulders and I’ve been dying to let them go”.
Es así como resumo el presente estado emocional – queriendo deshacer esos tumores entristecidos que recorren mis venas tan rápido como la sangre, quizá hasta con más velocidad. Y quisiera ignorarlos, echarlos a un lado, pero se me ha imposibilitado. Quizá mañana sea mejor; quizá duerma lo suficiente y mañana el sol brillará. El problema es que mis “quizá” son tan sólo hipótesis que me fallaran en el camino y sus resultados siempre quedarán inconclusos (disculpen la palabrería científica – la presente lo merita).