Página
blanca - aquí voy. Llevo el
día con canciones tales como “Don’t Swallow the Cap”, “About Today”, y “I Wanna
Be Yours” siendo reproducidas constantemente en mi estéreo. Siento tristeza que
no fui yo quien compuso tales piezas musicales – siento felicidad que las
disfruto como si fueran mías propias. Leo cartas tratando de llenar algún vacío
que tanto puede ser real como imaginario, no sé, ya perdí conciencia de lo que
tengo y lo que me ha faltado. ¿Conciencia clara? Depende. ¿Remordimientos?
Pienso en esa palabra y rápido busco reproducir “Nothing to Give" – “I wish I
could say that I’ve got no regrets, but saying that would be one more to pile
on my desk”. Pienso en esa constante del ser humano en querer encajar algo en
explicación X, Y, o Z – no creo ser así de simple ni quisiera serlo. Estamos
compuestos por tantas capas emocionales, sociales, psicológicas, etcétera, que
sería un poco estúpido pensarnos simples. Hacemos, y particularmente, hago,
cosas que no tienen mucha explicación excepto la intensidad del momento en el
que se vive.
Estamos en constante movimiento –
llegamos y nos vamos como llega el invierno y luego es primavera. Somos capaces
de construirnos, como también de destruirnos por completo. Somos un constante
fluido que se mueve a dónde quepa, a dónde siente comodidad. Como suelo decir –
“qué sé yo” – pues así somos, así creo ser y así constantemente me contesto mis
propias incógnitas. Tanto esfuerzo en querer resolver todo cuando nada quedará
resuelto por completo.
Y entonces me desconcentro y pienso
en lo que no hice o no he hecho – y pues, llego a la conclusión que hay
muchísimas cosas que no hice porque quizá, en ese momento (pues ya seguramente
olvidé la razón real) no era favorable para quien se veía involucrado. Muchas
veces quise sentarme a hablar y no lo hice por la rabia que quería esconder o
el miedo de lo que fueras a responder. Ambos factores son igual de
destructivos. Limpio conciencia y empiezo de nuevo: ojalá fuera así de simple. “Hey
Jo, sorry I hurt you but they say love is a virtue, don’t they?” – entonces pienso
en letras que decían “te guardo cariño”, “un abrazo”, y otras muchas más y me
pregunto: “¿serás virtuosa en lo que el amor trata y me habrás perdonado?”. Entonces
recapacito – “¿habré tenido yo tal virtud y perdoné – o simplemente fingí
olvidar aunque pesa en mi carácter?”. Canto: “I don’t have the drugs to sort it
out, sort it out”. Tanto que perdonar y olvidar – vuelvo: “I don’t have the
drugs to sort it out, sort it out”.
Momento de claridad – ¡eureka! - dicen
algunos.
Se me escapó, y ahora vuelvo a estar
en el mismo sitio que estaba cuando comencé este escrito. Quizá ese fue el
propósito después de todo.
“We were so under the prime, we were
so vacant [..]”.