Monday, February 25, 2013

Lluvia y sequía

Las ansias de volverte a ver, por lo usual, no las puedo contener en las tantas pulgadas de estatura que me definen. Solía pensar que la distancia era poca, relativa. Solía creer que se nos haría fácil el trabajo de aceptar que todo sería cuestión de tiempo. Solía ver todo con tanto optimismo, el lado claro de la moneda.

Verte y no tocarte. Oírte y no sentir tu respiración. Suspirarte y saber que tu piel no siente mi tacto. Los sacrificios que vivimos a diario, los sueños que tejemos con la creencia que todo será cuestión de tiempo. ¡Cuánto daría por tenerte a mi lado en el presente! Tu melena ondulada acariciando mi rostro, tus labios de carmín recorriendo mi pecho, tus ojos caramelo fijados en mi mano mientras éstas exploran cada rincón que jamás ha sido conquistado.

Las memorias que llevo conmigo son el color de mis días. Reproduzco tu voz a cada segundo, cada minuto, cada hora y cada día que sé que no lograré fijar mi vista en ti. Tan sólo cargo una fotografía que me obsequiaste, y el saber que amarte es razón suficiente para continuar nuestro camino.

Y así continuaré, incluso cuando las fichas de este juego no están a nuestro favor y suframos de una que otra noche fría. En ese momento, cuando sienta que el agua entra a mi nariz y mi cuerpo, intranquilo, se haga más y más frío, recordaré que no hay calor más hermoso que el que transfieres cuando somos uno; no hay melodía más hermosa que aquella de tu suspiro.