Wednesday, December 10, 2014

3am

Comienzo este escrito un poco después de las 3am – me sorprende mi actual estado de lucidez. No sé qué factor me quita más el sueño: ¿será el trabajo? ¿será mi regreso a esta ciudad tan fría? ¿será que te extraño? Desde que me crucé contigo aquel día soleado, frente al mar que muchas veces frecuentamos, mis patrones de descanso han sido alterados y aún no logro recuperar los sueños de ojos cerrados. Sí, en definitiva, el reloj gasta sus segundos y yo sigo despierto porque te extraño.

La cuestión es que te extraño de una manera muy peculiar – no es el usual “te hecho de menos, espero verte pronto”. No, solía sentirme así cuando existía algún tipo de seguridad sobre la relación que se había establecido, cuando éramos más conocidos que desconocidos. La nostalgia de hoy es más característica de alguien que no está – alguien que se marchó para jamás volver. Yo ando aquí tratando de multiplicar los momentos, ver si el dichoso “time zone” al fin juega a mi favor. Nada – sigo aquí tan solo como ayer.

¿Habré llegado muy tarde a reconquistarte? ¿Será ésta la dosis de mi propia medicina? ¡Qué gran complicación la presente situación! Y me pregunto, un millón de veces cada segundo, ¿qué es lo que nos conviene? ¿Qué es lo que queremos? ¿Qué es lo que buscamos? ¿Seremos capaces de amarnos a locura, esta vez con mucha más ternura? Tantas preguntas, tantos monólogos, tantas intenciones guardadas en el laberinto de mis nervios y yo sin saber como resolverme yo mismo. Estoy en total estado de sobriedad – atento, nervioso, ansioso. Estoy calculando las horas – allá es un poco más temprano. ¿Podré escuchar tu voz? ¿Redacto ese mensaje lleno de locura – ese que diga cuánto quisiese comenzar esta pintura de nuevo? Regálame tu lienzo para hacer de él una obra de arte – prometo esta vez no defraudarte.


Entonces me molesto conmigo mismo: ¡no sobre-analices, idiota, que esta historia acaba de comenzar! … Pero es que ¿cómo dejar de pensar en ti, si lo único que pienso es el desastre que he sido en tu ausencia? Ya son las cuatro menos treinta – hoy es miércoles y pronto laboro mis usuales horas de oficina. Espero estés un poco más presente, pero a la misma vez, no te culpo si así como apareciste, también así quisieses marcharte de repente.

Saturday, November 29, 2014

Andar

Tengo miedo de jamás volverme a cruzar contigo, o cruzar contigo cuando ya sea muy tarde. Tengo ansias de verte, tocarte, sentirte.

"Andábamos sin buscarnos, pero sabiendo que andábamos para encontrarnos” - Julio Cortázar.

Sunday, November 2, 2014

Oh honey, we tried and we failed.

"Oh honey, we tried and we failed" se me repite en mi cabeza, algo así como un pedazo de lírica de alguna canción la cual quizá llevo escuchando por más tiempo del que quisiese. 

Entonces encuentro a Damien Rice de nuevo en mi repertorio, su voz suave y melódica interpretando "The Greatest Bastard". Y sé que, en parte, repito "Oh honey, we tried and we failed" porque mis auditivos sólo han reproducido canciones de despecho, oportunidades malgastadas, momentos que quisieras revivir y jamás volverán. Es irónico, ¿no? ¿Cómo al amar se pierde tanto? Y es que hay tanto para ganar a la misma vez que quizá se nos olvidó celebrar nuestras victorias más a menudo.


"Some make it, mistake it. Some force and some will fake it - I never meant to let you down. Some fret it, forget it. Some ruin and some regret it - I never meant to let you down".

¿Soy el único que te dejo ir?

"Oh honey, we tried and we failed - but everything will be ok. Don't worry, I'll make sure everything is ok".

Friday, October 17, 2014

Un árbol sin raíz (préstamo a Damien Rice).

Damien Rice escribió hace unos años una pieza llamada "Rootless Tree", la cual hoy día es, en cierta manera, una descripción literal de aquello que quisiera decir (y si tuviera destreza de canto, pues cantaría). Aquí la comparto, un poco para que se entristezcan y se les escape el sueño. 


¿No les parece intenso cuando repite "fuck you" - tan sincero, tan puro? ¿No les rompe el corazón la repetición constante de "let me out" - con tanto dolor, tanta rabia?

"Fuck you, and all that we've been through".

"Hate me so good that you can let me out of this hell when you're around".

Hay pocas canciones que cargan con tanta sinceridad - el conjunto del piano, la voz, el lenguaje corporal al ser llevada a un performance. Odio escucharla en muchas ocasiones, más porque se ha vuelto en un himno y no sólo una simple canción. Aún no decido que versión de esta canción es mi favorita.

Ojalá me odies, y me odies tanto que me dejes escapar de este infierno. Prometo hacerte escapar del mío.

Friday, September 19, 2014

Lárgate


La música hoy no me brinda calma, pues ando en el subterráneo y olvidé mis auriculares en la oficina (grave error en estas circunstancias). Te pienso a diario - cuento los minutos, las horas, los días, que llevo sin escuchar tu voz - las innumerables circunstancias en las cuales no estoy. Hay algún confort en canciones, claro, es mi idioma, pero jamás llenarán el vacío que dejaste. Memorias, que aunque cortas y de alguna manera prematuras, llenan mi diario vivir aunque no estés. Te amo y te amé - dejando culpabilidad atrás, me salvaste de tantas incógnitas que aún no sé cómo agradecerte. No hace sentido - sentí rencor, rabia, decepción - pero todo recae en la ignorancia. En ti se contenían valores envidiables que aún al día de hoy no entiendo. Sea familia, amigos, desconocidos - siempre estabas ahí no importa la circunstancia. Yo sigo aquí, tratando de ser mitad de lo que eres, de lo que fuiste. El problema es que no lo soy, y poco a poco llego a la conclusión que jamás lo seré y por eso te extraño más - fuiste y eres todo lo que no soy. Eres empatía, simpatía, amor que nace de la pureza del alma - eres tanto y yo quizá seré nada. Soy maquiavélico aunque me cuesta aceptarlo - el beneficio antes del costo, el fin que justifica sus medios con millones de razones incoherentes que por más que quiera definir jamás llegarán a cargar veracidad. Me confundo, me cuestiono - pregunta tras pregunta sin jamás encontrar alguna respuesta. Y es que aún no sé si fuiste error o bendición - pero te cargo más como bendición que como cualquier otra cosa.

Y lo odio - odio el saber que intentamos y fracasamos, porque quisiera, algunas veces, jamás haberlo querer intentando. Que fueras misterio - alguna hermana duda que jamás hubiese intentado de conquistar o contestar. Carajo, me dueles a diario. Tu lunar, tu sonrisa, tu melena despeinada, tus ataques de pánico y tu rejoder de quién te quita el pantalón. Quizá jamás entendí, y es probable que aunque trate jamás entenderé - somos de mundos y visiones contrarias que la incongruencia es palpable a millas de distancia. Aún así - me rejodes, carajo (como ya dije). No fui perfecto - por mas decir, ni lo intenté. Me faltaron ganas, quizá. Me faltó voluntad, también. Pero a menudo pienso que nos faltó a ambos - no sé, a ti me censuro de juzgar porque no sé las horas que pasaste tejiendo el cojín que en mi sofá aguardo. 

Escribo porque dicen que lo traumatizante, al ser escrito, cura. Sólo espero que esta herida sane mejor tarde que ligero - pues tú, al cruzar mi pensamiento, eres más sonrisa que ceño fruncido. Eres más carcajada que lágrima. 

Ahora lárgate, sonríele a otro que sepa apreciar lo que yo no vi, lo que yo jamás entendí. Seguro serás mucho más feliz.