Sunday, November 4, 2012

Lo que sí vale.

No suelo escribir en la presente lucidez, me atrevo a decir que creo nunca haberlo hecho. No tengo la conciencia tan clara cuando estoy en estado de sobriedad absoluta, algo muy contradictorio pero que en mi caso es totalmente verdad. Hoy haré la excepción, pues escribiré una carta (algo) directa que sirva de amortiguador de distancias.

No me sorprendería si mis escritos no te brinden una razón para sonreír, pues en varias ocasiones los mismos han sido eje de discusiones y causales de dolor. A veces encontraba incómodo el hecho de que mi palabra se considerará tan pesada, cuando la realidad es que sufrían de poca densidad. No sé cómo explicarlo, pero la verdad es que muchas veces escribo de manera natural, sin mucho esfuerzo. Es resultado de escuchar tanta música pop y leer tanta poesía de Neruda, Shakespeare, Benedetti y los demás. Son palabras recicladas que uso y re-uso, y de eso tengo que asumir completa culpabilidad. Pero como toda canción dedicada y todo poema recitado, la palabra sufre de ser la ramera más barata del mercado: no conoce límites y no le molesta que la abusen con tanta frecuencia. En todo caso, para eso está: ser utilizada a diario, como mínimo.

¿De qué nos vale un “te quiero”? ¿De qué nos valen las horas y minutos transmitiendo frecuencias a través de dos aparatos electrónicos? ¿De qué nos vale una fotografía tratando de fingir que no estamos a mil seiscientas millas de distancia? Cualquier inversionista nos diría que estamos corriendo un riesgo, que somos dos idiotas esperando recibir a cambio algo que, con toda probabilidad, jamás llegará. ¿Por qué invertir esfuerzo, energía, tiempo, en algo tan incierto? Te diré el porqué, pero aún no. Para saber, tendrás que brincar el próximo espacio y continuar en el próximo párrafo.

Vale porque nos hace sonreír a diario. Más aún cuando tus labios son sólo míos, cuando tu mano se recoge perfectamente a la mía y cuando tu voz calma toda agonía. Vale porque cuando fijamos los ojos el uno en el otro, todo se simplifica: no hay ecuaciones matemáticas, no hay enlaces químicos, no hay presupuesto por el cual preocuparse. Pero más que todo, vale porque escogimos estar uno con el otro a pesar de las circunstancias y las diferencias; nos aprendimos a querer sin poción mágica ni atajos que simplificaran el asunto en cuestión. Por eso es que vale, porque hoy me levanté y aunque estoy a mil seiscientas millas de distancia, sigues estando ahí por mí de manera incondicional, como también lo estoy y estaré yo para ti.

Monday, October 29, 2012

Sandy, mi amor platónico.

Me mudé a Brooklyn, un tal piso 23 que pensé sería idóneo para ver la ciudad en las mañanas. No me equivoqué en mi decisión. Hoy estoy presenciando la tormenta Sandy, que me ha demostrado su amor gritando por mi ventana. Y es que así es el amor, te grita y te azota cuando menos te lo esperas. Retumba en las ventanas de tu hogar constantemente, te recuerda que está ahí y que atiendas lo que es pertinente: prepara la comida, recoge tu cuarto, no dejes nada que tenga la habilidad de herirte a la vista. Esconde (o mejor dicho, bota) todo aquello que de alguna manera u otra pueda volar en pedazos y descuartizarte en un segundo.

Abrí la ventana porque quería escucharla mejor (obviamente, siguiendo las debidas precauciones explicadas anteriormente). Me sorprendió lo que decía: “déjate acariciar por mi brisa, disfruta de la lluvia que te brindo porque es el agua que te daré para beber”. Sandy resultó cariñosa, aunque brusca en ocasiones. Fría, pero cálida en su roce. Es ella quién me mantendrá despierto esta noche, y no me molesta en lo absoluto. ¡Grita, Sandy, grita más fuerte que aún no puedo escucharte con claridad!

¿Qué sería de la paz sin su guerra? Mi guerra contigo, Sandy, es que eres un tormento que inunda mi pensamiento niuyorquino. Mi paz, Sandy, es que tan pronto el tormento que brindas se desvanezca, todo volverá a la normalidad (o eso espero). “Te quiero sólo porque a ti te quiero, te odio sin fin, y odiándote te ruego, y la medida de mi amor viajero es no verte y amarte como un ciego”, mi querida Sandy.

Eres mi tormento, ése que no me deja dormir en las noches. Ya mañana pasarás, y espero que todo vuelva a la normalidad. De no ser así, mi querida Sandy, me rendiré entre tus brazos silbando alguna melodía que me sirva de confort hasta que vuelva el Sol.

Thursday, September 13, 2012

Nota Aclaratoria

Hoy andaba tomando el tren subterráneo, y veía como una mujer sonreía cada vez que observaba el rostro de su acompañante. Me imaginé, pues por su gesto, que sentía por él lo que muchos de nosotros alguna vez hemos sentido por otra persona: amor. Ese sentimiento puro, de entrega y de pasión desenfrenada, que a muchos nos compone y descompone. Sonreí, pues hoy el día me obsequió la calma de saber que todo anda bien.

A veces río cuando otros asumen. Entiendo, pues, por lo general parezco nostálgico y totalmente sumergido en melancolía Las letras que me dedico a escribir, por lo general, emanan tristeza por doquier. Pero mis letras son tan sólo eso, letras. Siempre ha existido una evidente correlación entre esa letra triste y mi estado de sobriedad (o ebriedad, en este caso), y por lo general (perdonen la redundancia), realmente no ando así de triste o miserable. Todo lo contrario, incluso más ahora, que me siento sumamente satisfecho con todo lo que me rodea. Miro hacia arriba, donde los edificios tapan la vista, y un poco más atrás veo el cielo. Sonrío otra vez, y pienso en lo dichoso que soy por estar en dónde estoy.

Con esto, sólo quiero decir que asumir es el error humano que más nos cuesta. Y que sirva esto de nota aclaratoria para decirles que mientras más triste me piensen, más errados están. Puede ser que mientras más miserable aparenten ser mis letras, peor mi estado de ebriedad. La mañana siguiente, me esperará tremendo dolor de cabeza y una sopa que calmará a mi estomago ruidoso. Eso es todo lo que hay, nada más y nada menos. Es así de simple, y así de alegre la historia la cual escribo.

Saturday, September 8, 2012

Accounting Crash Course ("Prepa Proof")

Cuando tienes un par de cervezas, mucho tiempo que perder, y una chica acabada de ingresar a la Universidad de Puerto Rico, pues decides ayudar. Yo, por mi parte, decidí construir un pequeño resumen del mundo de débitos y créditos. He aquí un breve resumen de los mismos y su funcionamiento:

Wednesday, September 5, 2012

Deja que te tome tu argumento prestado (el adjetivo mata)

"...el novelista asegurará que la madurez literaria se adquiere cuando la palabra se desprende de cuanto le sobra, que el adorno no hace sino entontecer el argumento y que, en definitiva, el adjetivo mata. Con tanto aplomo defenderá estas cosas que el propio novelista acabará creyendo en ellas, y qué descanso entonces comenzar a escribir sin sentirse juzgado en cada párrafo, sin sentirse simple sino sencillo, directo, norteamericano."

Monday, September 3, 2012

Hazlo por ti (California)

Me regalaron esta melodía hoy. Lleva por título California, y es algo así como una plegaría para que te vaya bien, no por mí sino por ti. Disfrútala y baila a su ritmo. Pegajosa y más.
"All of the feelings that I know you never felt, and all of the simple words you never said, I want you to keep them like a secret to yourself. They’re not for me".

Sunday, September 2, 2012

Nada de menos

Por algo así como tres horas, quizá un poco menos, existió un escrito que llevaba por nombre (además del tema) el título de esta entrada. Lo guardé para mí, aunque sí fue visto por un par de personas de aquí y allá. Lo guardé para mí porque, como decía Jarabe d' Palo en aquella canción que muchos recordamos: "si no te hablo, será porque no quiero volverme esclavo de mis plabaras; si no te hablo será porque prefiero ser el dueño de mi silencio". Y así continúa la canción.

Por otra parte, busco nuevos comienzos. Busco sonrisas, besos y abrazos. Busco comprensión y aceptación. Lo menos que quiero, como decía mi madre cuando yo era chico (y me perdonan la expresión), es "seguir revolcando la mierda". Y pues por eso, a mitad de camino de tener mi total lucidez de vuelta, hoy boté el cubo de mierda por mi ventana. Espero que no le caiga al vecino.

Saturday, August 25, 2012

Escucha Jack Peñate (y The Big Pink, también)

Este vídeo musical, filmado utilizando una cámara Super 8 (y no, no hablo de la película de J.J. Abrams), captó mi atención hace varios meses atrás (quizás hace hasta como un año). La canción es algo así como un pop medio de "boy-band', pero debo admitir que está bien nítida. Me gusta porque es de esas canciones que te dicen: "Anda, vete ya. No la cagues y quédate con lo lindo". Relevante para mi, la comparto porque quizá hoy es relevante para alguno de ustedes. Lleva por título "Pull My Heart Away".


 "Stay Gold", por The Big Pink, es otra de esas canciones que también ha encontrado permanencia en mi cabeza: "forgive your lovers, but don't forget their names and let their spirit remain". Algo así como una canción para alegrarse y saber que todo va (o estará) bien. Carga un estilo similar al que predominó en el álbum de MGMT, "Time to Pretend".  

Saturday, August 18, 2012

Nueva York: 5RW

Se me acabó el DonQ, o sea, el único ron que mi cuerpo sabe asimilar de manera satisfactoria. Escucho a Drexler cantar: "dame calma, dame vértigo, ven a llenar mis pocas horas lúcidas" y se me apaga el cigarro. Me regreso al ordenador y escribo. Estoy en el 5RW, mi nuevo hogar (por el momento). Me encierro en 3 paredes de cartón, una de ladrillo (cabe destacar que es mi parte favorita de este lugar). Aún no sé utilizar el sistema de lavados automáticos de la ciudad, por tal razón he acabado toda mi ropa interior.

Merodeando los espacios cibernéticos, me reencontré con Benedetti. No suelo apropiarme de versos ajenos, pero éste lo hice mío. Lo comparto.

"Tengo miedo de verte 
necesidad de verte 
esperanza de verte 
desazones de verte

tengo ganas de hallarte 
preocupación de hallarte 
certidumbre de hallarte 
pobres dudas de hallarte

tengo urgencia de oírte
alegría de oírte
buena suerte de oírte
y temores de oírte

o sea
resumiendo
estoy jodido
y radiante
quizá más lo primero
que lo segundo
y también
viceversa".

También hago míos los estribillos de Drexler, mi último vaso de ron y mis decisiones. Es sábado, ya son veintitrés vueltas al mundo y el clima me aterra, pues es agosto y ya está frío. Una cama solitaria, un par de sillas vacías y una cocina sucia. Es todo esto lo que dejo hoy, pues ya mañana quizá todo sea igual o sea todo diferente. Aún no sé, aún no quisiera saber. 

Monday, August 13, 2012

Medianeras (2011)

Hoy escogí ver un filme. Por cuestiones así de la vida, pues entré a Netflix y apareció Medianeras, un filme argentino que trata sobre dos personajes y sus respectivos regueros amorosos. De más está decir que me encantó, pues es un filme que trata completamente de desarrollar al personaje, demostrarlo como otro ser humano más en vez de un héroe. Mariana y Martín puede ser cualquier de nosotros.

Además, comparto una parte del monólogo de Mariana que me pareció fantástico. Nosotros como medianeras, tratando de esconder las grietas que poco a poco nos consumen. 


“La medianera: superficies enormes que nos dividen y nos recuerdan el paso del tiempo, el smog y la mugre de la ciudad. Las medianeras nos muestran nuestro costado más miserable, reflejan la inconstancia, las grietas, las soluciones provisorias. Es la basura que escondemos debajo de la alfombra. Sólo nos acordamos de ellas excepcionalmente, cuando vulneradas por las inclemencias del tiempo dejan filtrar sus reclamos”.


He aquí el piloto de la película (sugiero brinquen a los 20 segundos).

Friday, August 10, 2012

Nueva York: Silencio

Por curiosidad, releí tu carta. Recuerdo que la primera vez que la leí, no entendí muchas palabras (sea por ilegibilidad o porque simplemente no quería hacer el esfuerzo de perderme en ellas). Cuando la tomé en mis manos esta vez, no tuve duda alguna de sus letras y lo que, en su momento, significaban. Un tinto fue compañía, claro, pues cuando te pienso me brindas la misma alegría que una copa del mejor vino de España, Argentina, Portugal, Chile, etc.

Quizás es que alrededor mío todo es tan nuevo, pero tus letras me son tan familiares como la ciudad en donde nací. Es muy probable que en ellas encontré alguna sonrisa, como también alguna lágrima. Me reservaré tales acontecimientos, pues la soledad me otorgó la dicha de mi propio silencio. Y dentro de esta soledad, me privaré de hablar de más, de decir cada detalle que he acostumbrado a revelar en mi pasado. La tranquilidad de la madera que roza mis pies; el silencio de los recovecos en donde me refugio dentro de este espacio limitado; el agua que cae sobre mi rostro.

Las horas han añejado mis emociones, las han hecho más débiles y sensitivas a los minutos. Frágil, como la copa que cargo en mi mano.

Y es que así funciona el desprendimiento de ti. Es un proceso de hacerse más viejo, de olvidar tus ojos, tu rostro, tu voz, tu sonrisa. El problema estriba en que no quiero olvidar quién eres, no quiero hacerme más viejo. Quiero rejuvenecer, pero, quiero rejuvenecer contigo a mi lado. Morir, pero volver a nacer. Nacer, y volver a envejecer. Pero envejecer y jamás olvidar, jamás olvidarme de que tu mano agarrará la mía incluso cuando mi mano no tenga fuerzas para sostenerte tan cerca como quisiera. Es ese mi único deseo, es ese mi único destino. 

Nueva York: Cocina, Vino y Soledad

Tenía en mente adquirir un vino de Argentina, incluso eso fue lo que ordené al entrar por la puerta. Merodeé un rato entre los vinos de América Latina, pero justo al lado me topé con Lisboa. Sin pensarlo mucho, ese adquirí. “Reserva dos amigos”, que hasta el nombre jugó con el momento. ¿Estará el amor en reserva, como el vino? ¿Se conservará por años y al ser añejo, mejor? No sé decir, pero sí puedo decir que mientras más camino recorren mis pies, más sabio soy con materias del corazón. O quizás eso quisiera creer.

Recuerdo ser simple. Recuerdo querer caminar por la costa de mi isla sin pedir mucho más. Solía creer que una mano que quiere, sostiene. Era de esos que creía en toda cursilería, que solía creer más en palabra que acción. Las palabras me defraudaron en el camino, como también yo a ellas. Y en algún momento, dejé de creer. Dejé de pensar que existen sentimientos perfectos, que existen circunstancias idóneas donde nacen emociones que hacen explotar nuestro interior como si estuviéramos compuestos de nitroglicerina.  Dejé de creer en eso del amor, o quizás simplemente lo dejé de sentir.

A diferencia de cuando solía ser más creyente en todas estas cuestiones, ahora al menos sé de qué tengo que huir. La inestabilidad, la incertidumbre: siempre he sido víctima de ambas (quizás con alguna que otra excepción). Más ahora, cuando el futuro es más que incierto, y el terreno por el cual camino es, prácticamente, “quicksand” (como dirían los estadounidenses). Huí de eso, no por gusto, sino por obligación. No lo necesito y no me hará bien. No me lo ha hecho hasta ahora, no me lo hará luego. Preferí guardarme, protegerme. El amor, quizás, si se pone en reserva va y añeja y será más maduro, tendrá más cuerpo. O quizás quisiera creer eso para encontrar algún confort dentro de esta copa que ahoga mi lucidez.

Todavía no controlo las proporciones de lo que cocino. Aún no sé cuánto vino cabrá en mi copa. Aún no sé si estoy solo. Pues aún pienso en dos, y no en uno. Quizás, pues, esta ciudad me enseñe a disfrutar de la soledad.

Soledad, aquí están mis credenciales”. – Jorge Drexler  
"Soledad", por Jorge Drexler y María Rita

Friday, June 1, 2012

Quererte es escribirte.


Pablo Neruda dijo, alguna vez: “podría escribir los versos más tristes esta noche”. Cuando los escribía, se refería a ese amor profundo que sintió por alguna mujer en algún momento. Es, entonces, que llego a la conclusión que Pablo jamás te conoció. ¿Cómo olvidar tu sonrisa? ¿Ignorar la melodía que carga tu voz? ¿Cómo, siendo una persona envuelta en la locura del amor, se es capaz de dejar a un lado tan palpable pasión? Neruda, quizás, tenía el problema resuelto. Yo, pues, admito que no.

Hoy fijé mi mirada en tu retrovisor mientras tu enfocabas tus ojos en la carretera. No sabía si decirte que te adoro infinitamente, o si quedarme callado. Callé, pues preferí que las estrellas hablaran por mí. Tú ahí, tan prefecta. El tiempo tan en contra. Yo dispuesto a llegar hasta donde mi corazón deje de latir. Y es que tú, ahí, tan perfecta.

Cada minuto duele. Cada segundo corta la piel sin medir el dolor que causará. Se sufre porque se quiere. Nace en mí la profunda sensación de jamás querer dejarte partir, de agarrar tu mano y nunca dejarte abordar ese avión, o ese barco, o ese carro, o esa bicicleta, o lo que sea que te hará estar lejos de mí. Maldita sea el tiempo, y ojalá yo fuese como Bernardo y su reloj: congelar el tiempo y ser yo su máximo controlador. Pero no, tú te marcharás como lo haré yo también. Pero, incluso en esa circunstancia de no saber qué ocurrirá, te adoraré infinitamente hasta que mi corazón no pueda latir más. Que las estrellas sean testigos de esto que hoy digo, y que la luna sirva de compañera para estas palabras que hoy escribo. 

Friday, May 18, 2012

Yo también soy Paco

Sunday, May 6, 2012

Las asunciones y sus inseguridades

Dicen que cuando el adjetivo no da vida, mata. Bueno, es también verdad que cuando la cerveza no alegra, entristece. Salgo de lo repetitivo, me libro de prejuicios y escucho la lluvia, la cual cae levemente en mi ventana. Ya es mayo, y en este mes, me tiré a la calle cuando llovió por primera vez. Los creyentes dicen que da buena suerte. Bueno, quizás a mi no me haya ido tan bien entonces.

Aunque me considero pésimo escritor, siento que llevo la palabra en la sangre. Escribo, porque mediante la formulación de frases y oraciones es como mejor canalizo los sentimientos que punzan en el corazón. Pienso que, como una cuchilla, la palabra corta la piel y lentamente llega al alma. No soy de afilar cuchillas; no tiendo a sentir placer dentro del sufrimiento de otros. Aún así, no callo cuando la incomodidad reína mi estado emocional. Mucho menos cuando asumen conocer y juzgan a libertad.

El pasado es, prácticamente, lo único que todos tenemos en común: de él nadie se escapa. Yo erré, pues, en veintitrés años (casi) de dar vueltas en el planeta es usual errar. No pretendo que me juzguen por tales cuestiones. Pretendo que busquen más allá de la portada (algo así como “never judge a book by its cover”), me alejen de toda comparación y me liberen de prejuicios existentes de amoríos pasados. No pretendo que busquen cambiarme, ni pretendo ajustarme a nadie. Por tal razón, no busco que por mi nadie cambie, mucho menos que a mí se ajusten. Cualquier relación, sea de lo que sea, que dependa de tales cualidades jamás será saludable. Y lo digo porque lo he vivido, como también he vivido el lado contrario de la balanza.

Acepto que el tiempo me ha hecho más frío, más maquiavélico por ponerle alguna descripción. Calculo, como todo un matemático, cada paso que tomo. A pesar de contar con tal destreza (o tal debilidad), siempre tiendo a hacer las cosas al revés. Me entrego desenfrenadamente, al amor y todas sus cuestiones. No hago preguntas, no padezco de celos, no juzgo al pasado. Va, no juzgo ni siquiera el presente. No comparo, no tengo algún estándar, no patrocino los enfados temporeros por personas que asumen saberlo todo o haberlo vivido todo. Lo contrario, abro la puerta a la oportunidad de la sorpresa y a la autenticidad de las personas. Cada cual tiene su historia y cada cual tiene sus manías, está en nosotros aprender a quererlas y amarlas, como también odiarlas.

Ya me hace falta otra cerveza. Vengo ya que andaré a buscarla.

Ya la tengo a la mano, volvamos.

Como decía, y de una forma algo repetitiva, nadie debe asumir saber la contestación de la pregunta formulada si ni siquiera la incógnita se presenta. Yo no lo hago, por tal razón siempre cuestiono a mis pares. La verdad la tienen ellos, no yo. Incluso cuando sea mentira, para ellos es su verdad, y con eso me basta. No suplico, pues mis rodillas se cansaron de descansar en el suelo.  Ojalá hicieras lo mismo, y ojalá preguntaras más a menudo. Pues, no soy ellos ni ellos son yo. No tengo ningún secreto que esconder, jamás los he tenido. Y quizás, si quisieras preguntar, te darías cuenta que en este libro hay más contestaciones a las preguntas que te podrías imaginar. Sólo falta una cosa: apartarte de lo que asumes y aferrarte a lo que, de mi parte, es real.

Continúo con mi cerveza y me largo de este dichoso monitor. Hoy pelea Cotto, y me lanzaré a tratar de disfrutarla un poco. (Coño, eso rimó.)

Friday, April 27, 2012

A puño y lápiz

Me tropecé con la suerte, tal día de tal mes. Digo suerte porque, pues, muy probablemente si no fuera por tan asombroso milagro jamás te hubiera encontrado. Frecuentábamos el mismo café, nos cruzábamos, quizás, en todo rincón que usualmente nos veía gastar nuestro tiempo. Naturalmente, fuera un hola y un adiós. Por alguna razón, nuestro “hola” se repitió más de una vez. Nuestro adiós, al día de hoy, no ha llegado. Lo más cercano es un “hasta luego”.

Yo pensaba en números, tú en letras. Yo planificaba un futuro, tú lo veías llegar a paso lento. Descubrimos, entre tantos pensamientos intercambiados, que los números no existirían sin las letras. Por otro lado, descubrí que no vale la pena pensar tanto en el futuro, sino en ir a paso calmado hacia lo que se quiere construir. Mis formulas matemáticas de nada sirvieron ante tus idiomas enredados. Volví al puño y lápiz, de manera ligera, a tratar de explicar lo que sentía. Desempolvé las páginas donde solía escribir sobre la felicidad, y regresé a la forma más pura de sentir en el corazón lo que la razón jamás comprenderá.

Tu risa me bastaba para hacer de un día encancaranublado un día hermosamente soleado. Y es que entre tanta confusión sobre a dónde debería ir, me vi mil millones de veces entre tus brazos.

Quizás no soy el más encantador, pero prometo encantar hasta el más mínimo detalle de tu ser. No te he regalado rosas, pero siempre imagino tu sonrisa al recibir tan simple regalo. No cuido mi vocabulario, mucho menos la locura de pensarte tanto. Y a pesar de que nos arropa la incertidumbre del tiempo, destino y todo lo demás, agarrado de tu mano encuentro que eso ni me importa. Sólo quiero verte reír, sólo quiero hacer de ti una mujer feliz. Sea aquí o a miles de millas de distancia, tu retrato ha quedado impregnado en mi memoria y, afortunadamente, me es imposible olvidarlo.

Saturday, April 7, 2012

La duda y su compañía

El reloj suena abruptamente cada segundo que gasto sin ti. Y digo gastar en cada sentido de la palabra, pues en momentos como éste me veo privado de disfrutar de tu sonrisa. Aún así, sonrío por el hecho de compartirte en mi memoria. Dejé de recordar aquello que en algún tiempo distante ocurrió; ahora sólo estás tú en el latido de mi corazón.

Sé que, quizás, dudas de mi querer. Distante, en ocasiones, significa protegerme de lo que podría pasar. Me pregunto si debería cuestionarme sentimiento tan natural. Verte sonreír, sentir tus labios a la cercanía de los míos, es lograr sentirme vivo. Y no es que no viví antes de ti, es que contigo el cielo es algo más alcanzable. Como diría Jorge Drexler: “Antes que nada, yo quiero aclarar que no es que estuviera tampoco pasándolo mal, antes”. Ahora, la paso mejor por poder compartir mi sonrisa, poder sentir tus manos a la cercanía de las mías, lograr apreciar tu querer en cada beso que me regalas.

Siento miedo, lo admito. No sé qué espacio ocupo en tu corazón, mucho menos en tu vida. No sé a dónde iremos, no sé a dónde nos dirigimos. Con tales dudas, la inseguridad arropa mi consciencia y no sé qué hacer. Es en momentos así que necesito tu guía, tu querer. A lo mejor estamos jugando a las apuestas, quizás estemos encarrilados a la pura locura. Yo ni sé, y en muchas ocasiones, ni quiero saber.

Me he abstenido de quererte a mil millones de universos, como dirías tú. Entre tantas historias pasadas, no sé qué nota musical componerte para hacerte feliz. Con mucha probabilidad, sobre analizo nuestra situación. Y es que quiero quererte sin frenos, sin abstinencias, sin cordura alguna que me haga pensar dos veces sobre lo que sientes tú por mí.

No quiero ser como los demás. No quiero crear una dependencia recíproca. Quiero que vivas mientras yo vivo. Quiero que sepas que aún a la lejanía adoro tu sonrisa más que la de todas las demás. Quiero que sientas que, aún a la distancia, te quiero “like the fat kid loves cake”. Quiero enamorar tus ojos, tus piernas, tus brazos, tu melena, tu dedo pulgar como también tu dedo índice. Quiero que en cada gota de sudor sepas que existe la intención de querer hacerme un hombre mejor para así hacerte una mujer llena de regocijo. Quiero bailar, cantar y gozar contigo. Quiero, después de todo, ser la razón por la cual tu corazón late. El gran problema estriba en que aún no sé cómo.

Thursday, April 5, 2012

Quizás, enajenado

No te conocí en un día de abril, como cantaría alguna artista famosa que conoces bien. La luna, quizás, estaba en nuestra nariz. Lo que sí sé es que fijé mi mirada en ti un día de febrero, por pura casualidad. Luego de un par de conversaciones entre nuestro eterno café, logré apreciar tu hermosura. A diferencia de muchos, Cupido no me flechó por como llevabas tu pelo, ni tu sonrisa, ni por el verdor de tus ojos. No, Cupido flechó por tu inteligencia, tu espíritu aventurero, tus ganas de vivir cada momento a plenitud, la felicidad que cargas al andar, el ritmo de tus pies al caminar, entre millones de cosas más que algún día lograré enlistar.

Debo admitir que sentí miedo. Me cobijé a la comodidad de la vida que llevaba: un hombre en busca de un sueño sin definir que tenía millones de heridas por cicatrizar. Me abstuve de demostrar lo que sentía, lo que quería. Pero marzo llegó, y con él un momento que he siempre de recordar. Te besé. Con una confianza herida, casi ausente, me acerqué a tus labios para saber que se sentía volver a besar. La luz de una luna llena nos acompañaba, los adoquines nos daban el sabor de que andábamos en algún rincón del Viejo San Juan. Un beso que nunca acabó, un momento que perdurará en la memoria.

Y así comenzamos a tejer historias. Yo, por mi parte, me he propuesto no ser como los demás: algo simpático, en ocasiones gracioso y, cada mes, un poco más romántico. Me he propuesto ser único, aunque aún no tengo idea cómo. Enfatizaré mi atención en tus pasos, para que los míos sigan su sombra. Observaré con detenimiento tu más mínimo gesto, para así poder hacerte reír cuando tu única opción parecer ser llorar. Tu risa la convertiré en el impulsor de toda mi acción. Y puede que esto no sea suficiente, y si así es, te construiré un cohete para llevarnos a alguna estrella lejana y de allá ver el mundo como una pequeña esfera distante.

A veces pienso que quizás vivo enajenado de nuestra condición. Viajaré, viajarás. Ya sea Alemania, Brasil, Francia, Portugal, Canadá, Haití, Australia, Nueva York, nuestros caminos parecen dirigirse en direcciones contrarias. Aún así, encuentro en tus ojos la comodidad de saber que te quiero, y no por bella, sino por hacerme mejor de lo que soy, de lo que fui. Contigo sonrío, pienso y bailo. Contigo imagino, canto y aventuro. Contigo, por alguna razón, veo el mundo más colorido. Me divierto y me gozo los momentos. Y al final, sé que el mundo es redondo, y por más contrarias que anden las directrices de nuestro destino, en alguno punto nos tendremos que volver a encontrar. Para mí eso es razón suficiente para quererte cada día más, y entregarte mis mejores acciones e intenciones hasta que nuestros pies dejen de caminar. 

Saturday, March 17, 2012

Viernes de Duncan Dhu

Es viernes y no tengo a dónde ir. Duncan Dhu será mi refugio esta noche. ¿Es necesario explicarme?

Diré sólo unas breves palabras sobre la canción. Bueno, pues sinceramente, olvidé como la descubrí. Lo que sí puedo decir es que la puedo escuchar mil y una vez, y no me cansa. Trae consigo visuales llenos de alegría, gozo y risas. Trae consigo, además, el recuerdo de tu voz que calma hasta la especie más salvaje del planeta.

Friday, March 9, 2012

Horas

Quiero perder el tiempo contigo. Quiero cantar, recitar poesía, bailar, actuar, conversar, observar, sonreír. Más que todo, quiero escucharte. Háblame un idioma que no conozco. Háblame de ti. Cuéntame historias recicladas que jamás me cansaré de escuchar. Susurra tus secretos más preciados; te agarraré de la mano mientras descubro tus peores debilidades. Quiero escucharte suspirar, quiero verte reír.

Monday, February 27, 2012

Sobre Dave Grohl, Foo Fighters y "Best of You"

A todos nos gusta alguna canción de Dave Grohl, el hombre es una eminencia en cuanto a la música se trata. Hoy, por casualidad de la vida cibernética (la cual se agudiza en los días de semana), tropecé con varios conciertos de ellos en YouTube. Mientras estudiaba, mis canales auditivos recibían las ondas sonoras del concierto ofrecido en Wembley Stadium en el 2008. Redescubrí Best of You, la canción cierre del concierto en discusión, y reviví un sinnúmero de memorias que pusieron a prueba mi carácter (exagero, pero sí me hizo reflexionar lo suficiente como para escribir alguna tontería sobre la canción).

Best of You puede cobrar millones de significados, todo depende de quién la escuche y quién la interprete. Esto aplica, creo, a gran mayoría de las canciones que circulan por el mundo y más allá (busquen el proyecto que la NASA hizo con la música de Los Beatles, y entenderán porque hago esa aclaración). ¿Será de esa persona que sigue sonando en las punzadas de tu corazón? ¿Será de ese amor, amigo, o familiar que te desgasta emocionalmente? ¿Será de esa persona que te promete y nunca cumple su parte del trato (válgase, algún político)? Y es que la canción podría ser de tantas cosas que si quisiera sólo formular preguntas de lo que podría ser, jamás acabaría este post (es posible que ya hasta los aburrí, como suele ocurrir).

Yo le otorgué un significado que se inclina más al conjunto de personas que, de alguna manera u otra, te drenan emocionalmente. No necesariamente por su culpabilidad, sino por tu insistencia en ofrecerles lo mejor de ti. No es un juego de víctima y victimario, sino más bien un problema de compatibilidad en donde no existe una reciprocidad de sentimientos y emociones. Sí, esa reciprocidad es totalmente subjetiva, pues todo depende del bendito (y maldito también) punto de vista. Al final, muchos rompemos esas cadenas que nos atan a aquellos quienes nos agotan las baterías. Otros, por falta de carácter quizás, o por alguna otra razón (de las cuales también existen millones), jamás logran desencadenar ese peso que está de más. 

Tuesday, February 14, 2012

San Valentín

Escribí una carta, pero desde luego acabó en el zafacón. Le dediqué una canción, pero desde ya olvidé quién fue su compositor. Le recogí una flor de mi jardín, pero el viento me la robó. ¿A dónde irán las intenciones que se pierden con el pasar del tiempo?

Grité mi amor al viento, pero mi voz fue muy débil para alcanzarle. Dibujé una tarjeta, pero la lluvia causó que se le regara el color. Toqué su puerta para abrazarle un rato, pero nadie me contestó. ¿A dónde encierro el amor que te guardo hoy?

Tuesday, February 7, 2012

Ojitos (Un pequeño adiós)

Duermo. Sé que me observas en mi estado de placidez; tú ahí, quieta. Pasan los minutos y no logras encontrar la manera de levantar tu mirada de mi rostro. En sueños, me estoy marchando. En vida, te marchas tú. Abro los ojos. Como de un susto repentino, reviras tu mirada hacia la pared. Ya es la mañana y el gallo canta.

No es la primera vez que te veo marchar. Mas sin embargo, es la más dolorosa. Quizás son varios meses. Quizás serán varios años. Quizás cruzamos caminos nuevamente, quizás no. Parece trágico, y quizás exagero, pero no dejo de pensar en qué será del futuro que ya no nos es lejano. Es, incluso, inmediato.

“Decir adiós es crecer”, así canta Gustavo Cerati. Y aunque es fuera de contexto (pues Cerati se refería a otro tipo de adiós que no discutiré aquí), hoy te diré adiós. Un adiós que quizás, y ojalá, sea un “hasta luego”. Un adiós que, y no me cabe duda que así será, nos hará crecer.

Wednesday, February 1, 2012

Punzadas

¿Qué sería de Neruda sin sus amantes? No hubiera escrito 20 poemas de amor y una canción desesperada. ¿Qué sería de Picasso sin la guerra civil española? Jamás hubiera creado Guernica. ¿Qué sería de John Lennon sin la guerra y la religión? No hubiera necesidad de componer su más emblemática canción, Imagine. ¿Qué sería de Frida Kahlo si jamás se hubiese accidentado en aquel bus? Nunca hubiese perseguido su pasión por la pintura. ¿Qué sería de F. Scott Fitzgerald sin su relación tormentosa con Zelda? No hubiese escrito una de sus novelas más famosas, Tender Is The Night. ¿Qué sería de Will Reiser si jamás hubiese descubierto que tenía cáncer? No hubiera escrito 50/50. Y, ¿qué sería de mí si jamás nos hubiésemos cruzado?

La adversidad es la madre de toda creación. La angustia y el dolor, compañeras. Y es que, por un momento, el corazón no sólo late, sino que escribe, pinta, crea y armoniza. Yo crearé y escribiré, pues es lo único que sé hacer cuando las punzadas del corazón hacen más ruido que la misma razón. 

Saturday, January 28, 2012

Ahora todo puertorriqueño escucha Gotye

Recuerdo hace varios meses atrás cuando una tremendísima amiga mía me presentó a Gotye. Andábamos en su carro por algún lugar en Cupey, pulsó el botón de su iPod y éste comenzó a tocar "Somebody That I Used To Know". La melodía inicial de la canción me parecía algo cómica, pero justo cuando Wouter comienza a cantar tuve que dejar de hablar y dedicarme a sólo escuchar. Debió haber sido octubre, quizás antes. La lírica de la canción acarició toda fibra de mi cuerpo, dejándome anonadado por el momento. Cuando llegué a mi casa ese día, descargué el vídeo en YouTube y lo tuve en "repeat" por varias semanas. 

Me estuvo sumamente interesante la composición de la canción. No era un grito desesperado buscando entendimiento. No era una de esas canciones que te hacían añorar memorias del pasado. Era, para mi sorpresa, todo lo contrario. Wouter, o Gotye (como prefieras llamarlo), nos canta a inicios de la canción: "Told myself that you were right for me, but felt so lonely in your company. But that was love, and it's an ache I still remember". Y así es que nos recibe, dejándonos claro que no estamos hablando de un amor idóneo, sino de una relación algo tormentosa. 

Luego de un par de líneas que se explican por sí solas, se nos presenta el estribillo de la canción: "But you didn't have to cut me off, make out like it never happened and that we were nothing. And I don't even need your love, but you treat me like a stranger and that feels so rough". Wow. No tengo nada más que decir.

Es entonces que escuchamos la voz femenina de Kimbra, tan hermosa como la misma cantante: "Now and then I think of all the times you screwed me over but had me believing it was always something that I'd done. And I don't want to live that way, reading into every word you say". La primera vez que la escuché, no sabía ni qué pensar. ¿Le estará respondiendo a Gotye con un trago incluso más amargo? La escuché tantas veces que ocurrió cierta revelación que, aunque muchos siempre queremos pretender que ya la sabemos, nunca la practicamos: siempre hay dos caras a la misma moneda

Por varios días me recosté con esa canción tocando en mis canales auditivos. Capté el mensaje de la misma, se la recomendé a todos mis amigos y al día de hoy está prostituida por todas las estaciones de radio del país. Es encantadora, no sólo por los ritmos melódicos y la armonía de las voces, sino porque es lo que comúnmente experimentamos y no sabemos expresar. Disfrútenla.



Friday, January 20, 2012

The Weepies y como hoy desperté a su melodía

Es evidente que me encanta la música. Podría usar cualquier línea, de esas que ya he gastado por su continuo uso para expresar algo sobre la misma, pero prefiero hoy la simplicidad.

The Weepies es sinónimo de algo como la nostalgia, pero ni tanto. Levantarse a su melodía es hermoso, reína la calma. La armonía en la voz de Deborah Talan es inigualable. Les dejo mi canción favorita de la agrupación musical, Take it from me. Te puede hacer sonreír, como también podría hacerte llorar. Todo depende de cómo decides tomarla. 

Por mi parte, sonrío. Es de esas canciones que, por alguna razón, me hacen creer en la cursilería del amor y sus cuestiones. De esas que quisieras que te dediquen, no por lo bonita, sino por lo que significa y por lo que trata de expresar. La música es el lenguaje del alma. Son las melodías que el alma compone para rellenar el vacío entre una palabra y otra (y eso, que dije que que no iba a usar "líneas gastadas para describir la música").

Wednesday, January 18, 2012

John Mayer, ¿por qué tienes que existir?

Desde hace poco, mi patrón de descanso se ha visto interrumpido de tal manera que el cansancio que hoy me arropa es absurdo. He tratado de todo para restablecer lo que alguna vez tuve, lo que hoy añoré buscando las esquinas más cómodas de mi cama. Por desgracia, no encontré el sueño. Está ahí, pero también estás tú.
"Vete, aquí no estás bienvenida.
Maldita sea, no te vayas."
John Mayer trae consigo millones de sentimientos y, en ese proceso, agudiza mis pesares. Edge of Desire, ¿podrías deprimirme un poco más? Cuando quieras, podrías apagarte de mi radio e irte a estorbar a otra persona en otro lugar. Escoge quién quieras, la lista es sumamente extensa.

Y me pregunto: ¿sentiría lo mismo que yo? ¿se establecería las mismas preguntas que me establezco yo mientras doy vueltas en mi cama? ¿se sentiría igual de sola, incluso con tanta compañía?

No sé. De vez en cuando hablo conmigo mismo y pretendo que me hace las mismas preguntas. A veces pienso que tiene la misma práctica, sentarse a hablar consigo misma y contestar mis millones de interrogantes. Mientras hago mis piruetas en la cama, no sé qué contestarme. Nada me hace sentir mejor. Y no es que esté mal, no, mi felicidad es palpable a millas de distancia. Lo que sí estoy es incómodo: incómodo por no saber si, en el momento que decidí marcharme de aquel maldito lugar, estaba preparado para irme y comenzar otra vez.

Quizás lo estuve en aquel momento.  Pero aún así, reproduzco en mi iTunes un poco de John Mayer (para entristecerme, por masoquista). Comparto con ustedes, y contigo que sé que lees mis escritos aunque quieras pretender lo contrario.

Monday, January 16, 2012

Apareces

La música y su habilidad de explicar, a través de otra voz, lo que a nuestra alma le cuesta tanto trabajo comunicar. Comparto una canción de Jorge Drexler junto a Olga Román titulada Apareces. Tropecé con ella durante las tantísimas horas que gasté navegando vídeos en YouTube esta tarde. Espero la disfruten, y ojalá que se les aparezca, y no por truco de imaginación, aquella persona que tanto añoran abrazar.


Si les gustó, les recomiendo otra canción de Drexler titulada Antes. Melodías hermosas para pasar la noche.

Thursday, January 12, 2012

Para quien se fue. Para quien volvió.


A ti, que me enseñaste que los sentimientos no se compran ni se venden en cualquier colmado. La felicidad está a la vuelta de la esquina, donde menos la buscas. Aprendí, de ti, que las ambiciones no son dañinas si, mientras las persigues, no te olvidas de quién está a tu lado. A ti, que recibías la luz del alba con las esperanzas de un nuevo comienzo. Que las historietas de amor no siempre eran reales, pero creías en que algún día encontrarías lo que en sueños añorabas.

A ti,  que me enseñaste a reír incluso en los peores momentos. Encontrar mi propósito fue tan simple como encontrar tus ojos en aquel bar, en aquella biblioteca, en aquella plaza, en cualquier ciudad, en cualquier momento. Descubrí en mi, gracias a ti, el valor y la vehemencia de querer arriesgarlo todo por aquello en lo que creo. A ti, que en tiempos de lobreguez sabías tu camino, de manera consciente o inconsciente. Los caminos no siempre están alumbrados, pero las estrellas siempre brillarán y, hasta hoy, han guiado mi camino.

A ti, que me enseñaste la importancia del entorno al cual me aferro. La sombra de quiénes sigo y me persiguen llenan de satisfacción quién soy, quien seré y quién quiero ser. Sembré a mi alrededor, gracias a ti, mis mejores intenciones, las cuales hoy rinden el fruto de amistades eternas y amor incondicional. A ti, que me dedicaste tus segundos de atención más sincera. Encontré que lo importante no es desvivirme por el sentimiento, sino más bien entender los sentimientos de los demás.

A ti, que te fuiste y algún día volverás. Fuiste doncella, amante, amiga, y fuente de inspiración. El vino que me acompaña trae consigo los recuerdos de sentimientos y emociones que me han hecho el hombre que hoy soy. A ti, que te fallé más de una vez. A ti, que incluso cuando encontrabas un desliz, no sabía dejarte ir. A ti, que hoy me faltas, pero que pronto regresarás.

 A ti, amor, que eres un sentimiento tan puro, pero tan amargo cuando te vas. Te espero, y sé que, cuando sea oportuno, regresarás. Y si inoportuno es el momento en que regreses, sé que en otro momento te volverás a clavar en mi alma. Eres musa de toda canción, todo guión, toda historia en todo bar que tiendo a frecuentar. Y siendo esa musa, hoy te escribo. Mientras te escribo, te pienso y te añoro. Y será la tristeza compañía, no por haberte tenido y perdido, sino más bien por haberte encontrado en aquel bar, en aquella biblioteca, en aquella plaza, en cualquier ciudad, en cualquier momento.

Wednesday, January 4, 2012

Nunca fui a Italia, pero disfruté su hermosura.

Lo más lejos que he viajado ha sido, quizás, México. El viaje que más me he disfrutado, con dudable certeza, creo que fue Boston. Fue un viaje algo espontáneo, y en muchas ocasiones parecía una película cómica de esas que Hollywood ya no sabe hacer.

Nunca he ido a Italia, pero mi cocina favorita proviene de allá. Inventé un día una pizza, quedó riquísima (o eso quisiera creer). Mientras vivía en Nueva York, me creía cocinero. Más aún porque cocinaba con una pasión desenfrenada y amaba ese espacio, aunque odiaba limpiar los trastes. Cocinaba algún tipo de pasta semanalmente, era sumamente fácil. Además de fácil, era rápido. Los días que llegaba de trabajar y no quería pasar más de media hora en la cocina, cocinaba pasta y quizás algún tipo de carne que la acompañara. ¿Un hombre que cocine? Sí, existen. Y cuando cocinamos, cocinamos para sorprenderles de que, además de amantes, nos preocupa su alimentación. A través de la cocina se encuentra la felicidad, eso debo confesarles.

Pero siempre recuerdo esa pizza. La inmortalicé en una polaroid que no sé dónde he guardado. Era mi Italia. Fue mi graduación de escuela de cocina. Fue mi noche apasionada junto a un sartén y un horno. Comí y compartí. Reí.

Algún día, espero redescubrir Italia. Y cuando lo haga, compartiré aún más de lo que compartí aquella vez en aquel lugar.