Friday, July 19, 2013

Te propondría mañana.

Te propondría mañana, y aunque podría en este preciso instante abundar sobre las mil y una razones por la cual te propondría mañana, no lo haré. Me reservaré tales expresiones para los votos matrimoniales.

Debo aclarar que el mañana no es un día preciso, sino más bien una noticia que ya no es secreto. Podrás leer estas breves palabras a diario hasta que mañana sea hoy. Y cuando hoy llegue, te propondré en el Parque Central, justo en el río, donde aquel día te prometí amarte por siempre.

Por ahora, tranquila. Mañana no es hoy, hasta que hoy sea mañana.

Monday, July 15, 2013

Hace un tiempo.

Quisiera componer una melodía, aunque no sé qué título llevaría. Debo precisar que ando en momento de increíble rabia; sentirse inútil en pleno juego de ajedrez. Me he encontrado viviendo alrededor de un calendario que a diario es ajustado; se pierde el control de lo que se quiere y necesita.

Reproduzco en los audífonos aquello que brinda menos confort, esas voces y guitarras melódicas que proporcionan en nuestros cuerpos aquél malestar de querer dejarlo todo atrás y volver a comenzar. Quisiera saber que traerá el mañana, o al menos tener una idea de a dónde me guiará el próximo paso que por obligación, y no por gusto, tendré que dar. Acá, en la ciudad que nunca duerme, tampoco lo hago yo. La cama ya no es un templo, sino más bien es un mero objeto donde el cuerpo descansa mientras el alma se despedaza un poco más cada día. Hay días (como lo es el presente) en donde realmente me cuestiono qué coños haré de mi vida y si mis sueños de algo valdrán. Como dice Drexler (de quien robo fragmentos a diario): "tantos planes vueltos espuma".

Ya perdí la concentración y no hay vino de compañía. Llegó la hora de revolcar en la cama el alma y dejar que el cuerpo reponga la poca energía que logro recuperar en las cortas horas de la noche.

Nos vemos luego - prometo quizá visitar estas letras algún día donde sobre el vino y falte la tristeza.

Wednesday, March 20, 2013

Marzo y su frío

No sé cuántas veces lo he dicho, pero aquí voy: la música es la mejor terapia. Estos días me han encontrado en la nota musical nostálgica, melancólica. Dicen que cuando sientes que arrastras los pies, reproduzcas esa música que te hace querer bailar – yo hago lo opuesto, quizá por masoquismo. He sido así desde que tengo uso de memoria (y cabe destacar que mi memoria me falla cada minuto – por no decir cada segundo). Sí, de vez en cuando pues reproduzco una canción feliz, pero predomina la tristeza (diría que de 100 canciones diarias que escucho, 85 tienen algún tema trágico – de esas que se escriben para hacerte llorar). Hoy, por esas casualidades de la vida, recordé dos canciones que quizá describen en una sola línea el conjunto de emociones que padezco (me auto-diagnostico a diario, pues es más económico que un doctor), y aquí las compartiré con ustedes:

“All night hearing voices telling me that I should get some sleep because tomorrow might be good for something”.



“We all have a sickness that cleverly attaches and multiplies, no matter how we try”.


Y pues claro, no puede faltar esa canción esperanzada que quizá te dé un poco de aliento. Aún así, al ver más allá, quizá la esperanza no valga de mucho (por no decir que no vale de nada):

“I've been smiling with anchors on my shoulders and I’ve been dying to let them go”.



Es así como resumo el presente estado emocional – queriendo deshacer esos tumores entristecidos que recorren mis venas tan rápido como la sangre, quizá hasta con más velocidad. Y quisiera ignorarlos, echarlos a un lado, pero se me ha imposibilitado. Quizá mañana sea mejor; quizá duerma lo suficiente y mañana el sol brillará. El problema es que mis “quizá” son tan sólo hipótesis que me fallaran en el camino y sus resultados siempre quedarán inconclusos (disculpen la palabrería científica – la presente lo merita).

Monday, February 25, 2013

Lluvia y sequía

Las ansias de volverte a ver, por lo usual, no las puedo contener en las tantas pulgadas de estatura que me definen. Solía pensar que la distancia era poca, relativa. Solía creer que se nos haría fácil el trabajo de aceptar que todo sería cuestión de tiempo. Solía ver todo con tanto optimismo, el lado claro de la moneda.

Verte y no tocarte. Oírte y no sentir tu respiración. Suspirarte y saber que tu piel no siente mi tacto. Los sacrificios que vivimos a diario, los sueños que tejemos con la creencia que todo será cuestión de tiempo. ¡Cuánto daría por tenerte a mi lado en el presente! Tu melena ondulada acariciando mi rostro, tus labios de carmín recorriendo mi pecho, tus ojos caramelo fijados en mi mano mientras éstas exploran cada rincón que jamás ha sido conquistado.

Las memorias que llevo conmigo son el color de mis días. Reproduzco tu voz a cada segundo, cada minuto, cada hora y cada día que sé que no lograré fijar mi vista en ti. Tan sólo cargo una fotografía que me obsequiaste, y el saber que amarte es razón suficiente para continuar nuestro camino.

Y así continuaré, incluso cuando las fichas de este juego no están a nuestro favor y suframos de una que otra noche fría. En ese momento, cuando sienta que el agua entra a mi nariz y mi cuerpo, intranquilo, se haga más y más frío, recordaré que no hay calor más hermoso que el que transfieres cuando somos uno; no hay melodía más hermosa que aquella de tu suspiro. 

Saturday, January 19, 2013

Una milla de más

Quisiera escribir, pero se me escapan las palabras. Quisiera reflejar en un escrito, como si fuera un espejo, todo aquello que guardo dentro.

Pero no puedo. Soy débil y carezco las palabras para expresar los mil y un sentimientos que guardo dentro. Los minutos son eternos, y yo sigo aquí esperando que alguna mano me recoja del suelo. Y no es que carezca esperanza, es que carezco la fuerza para alcanzarla. Por lo tanto, aquí permanezco, congelado en el tiempo y llevando a cabo aquella rutina que siempre juré jamás me alcanzaría.