Monday, July 15, 2013

Hace un tiempo.

Quisiera componer una melodía, aunque no sé qué título llevaría. Debo precisar que ando en momento de increíble rabia; sentirse inútil en pleno juego de ajedrez. Me he encontrado viviendo alrededor de un calendario que a diario es ajustado; se pierde el control de lo que se quiere y necesita.

Reproduzco en los audífonos aquello que brinda menos confort, esas voces y guitarras melódicas que proporcionan en nuestros cuerpos aquél malestar de querer dejarlo todo atrás y volver a comenzar. Quisiera saber que traerá el mañana, o al menos tener una idea de a dónde me guiará el próximo paso que por obligación, y no por gusto, tendré que dar. Acá, en la ciudad que nunca duerme, tampoco lo hago yo. La cama ya no es un templo, sino más bien es un mero objeto donde el cuerpo descansa mientras el alma se despedaza un poco más cada día. Hay días (como lo es el presente) en donde realmente me cuestiono qué coños haré de mi vida y si mis sueños de algo valdrán. Como dice Drexler (de quien robo fragmentos a diario): "tantos planes vueltos espuma".

Ya perdí la concentración y no hay vino de compañía. Llegó la hora de revolcar en la cama el alma y dejar que el cuerpo reponga la poca energía que logro recuperar en las cortas horas de la noche.

Nos vemos luego - prometo quizá visitar estas letras algún día donde sobre el vino y falte la tristeza.

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