Saturday, January 28, 2012

Ahora todo puertorriqueño escucha Gotye

Recuerdo hace varios meses atrás cuando una tremendísima amiga mía me presentó a Gotye. Andábamos en su carro por algún lugar en Cupey, pulsó el botón de su iPod y éste comenzó a tocar "Somebody That I Used To Know". La melodía inicial de la canción me parecía algo cómica, pero justo cuando Wouter comienza a cantar tuve que dejar de hablar y dedicarme a sólo escuchar. Debió haber sido octubre, quizás antes. La lírica de la canción acarició toda fibra de mi cuerpo, dejándome anonadado por el momento. Cuando llegué a mi casa ese día, descargué el vídeo en YouTube y lo tuve en "repeat" por varias semanas. 

Me estuvo sumamente interesante la composición de la canción. No era un grito desesperado buscando entendimiento. No era una de esas canciones que te hacían añorar memorias del pasado. Era, para mi sorpresa, todo lo contrario. Wouter, o Gotye (como prefieras llamarlo), nos canta a inicios de la canción: "Told myself that you were right for me, but felt so lonely in your company. But that was love, and it's an ache I still remember". Y así es que nos recibe, dejándonos claro que no estamos hablando de un amor idóneo, sino de una relación algo tormentosa. 

Luego de un par de líneas que se explican por sí solas, se nos presenta el estribillo de la canción: "But you didn't have to cut me off, make out like it never happened and that we were nothing. And I don't even need your love, but you treat me like a stranger and that feels so rough". Wow. No tengo nada más que decir.

Es entonces que escuchamos la voz femenina de Kimbra, tan hermosa como la misma cantante: "Now and then I think of all the times you screwed me over but had me believing it was always something that I'd done. And I don't want to live that way, reading into every word you say". La primera vez que la escuché, no sabía ni qué pensar. ¿Le estará respondiendo a Gotye con un trago incluso más amargo? La escuché tantas veces que ocurrió cierta revelación que, aunque muchos siempre queremos pretender que ya la sabemos, nunca la practicamos: siempre hay dos caras a la misma moneda

Por varios días me recosté con esa canción tocando en mis canales auditivos. Capté el mensaje de la misma, se la recomendé a todos mis amigos y al día de hoy está prostituida por todas las estaciones de radio del país. Es encantadora, no sólo por los ritmos melódicos y la armonía de las voces, sino porque es lo que comúnmente experimentamos y no sabemos expresar. Disfrútenla.



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