"Vete, aquí no estás bienvenida.John Mayer trae consigo millones de sentimientos y, en ese proceso, agudiza mis pesares. Edge of Desire, ¿podrías deprimirme un poco más? Cuando quieras, podrías apagarte de mi radio e irte a estorbar a otra persona en otro lugar. Escoge quién quieras, la lista es sumamente extensa.
Maldita sea, no te vayas."
Y me pregunto: ¿sentiría lo mismo que yo? ¿se establecería las mismas preguntas que me establezco yo mientras doy vueltas en mi cama? ¿se sentiría igual de sola, incluso con tanta compañía?
No sé. De vez en cuando hablo conmigo mismo y pretendo que me hace las mismas preguntas. A veces pienso que tiene la misma práctica, sentarse a hablar consigo misma y contestar mis millones de interrogantes. Mientras hago mis piruetas en la cama, no sé qué contestarme. Nada me hace sentir mejor. Y no es que esté mal, no, mi felicidad es palpable a millas de distancia. Lo que sí estoy es incómodo: incómodo por no saber si, en el momento que decidí marcharme de aquel maldito lugar, estaba preparado para irme y comenzar otra vez.
Quizás lo estuve en aquel momento. Pero aún así, reproduzco en mi iTunes un poco de John Mayer (para entristecerme, por masoquista). Comparto con ustedes, y contigo que sé que lees mis escritos aunque quieras pretender lo contrario.
No comments:
Post a Comment