Wednesday, January 18, 2012

John Mayer, ¿por qué tienes que existir?

Desde hace poco, mi patrón de descanso se ha visto interrumpido de tal manera que el cansancio que hoy me arropa es absurdo. He tratado de todo para restablecer lo que alguna vez tuve, lo que hoy añoré buscando las esquinas más cómodas de mi cama. Por desgracia, no encontré el sueño. Está ahí, pero también estás tú.
"Vete, aquí no estás bienvenida.
Maldita sea, no te vayas."
John Mayer trae consigo millones de sentimientos y, en ese proceso, agudiza mis pesares. Edge of Desire, ¿podrías deprimirme un poco más? Cuando quieras, podrías apagarte de mi radio e irte a estorbar a otra persona en otro lugar. Escoge quién quieras, la lista es sumamente extensa.

Y me pregunto: ¿sentiría lo mismo que yo? ¿se establecería las mismas preguntas que me establezco yo mientras doy vueltas en mi cama? ¿se sentiría igual de sola, incluso con tanta compañía?

No sé. De vez en cuando hablo conmigo mismo y pretendo que me hace las mismas preguntas. A veces pienso que tiene la misma práctica, sentarse a hablar consigo misma y contestar mis millones de interrogantes. Mientras hago mis piruetas en la cama, no sé qué contestarme. Nada me hace sentir mejor. Y no es que esté mal, no, mi felicidad es palpable a millas de distancia. Lo que sí estoy es incómodo: incómodo por no saber si, en el momento que decidí marcharme de aquel maldito lugar, estaba preparado para irme y comenzar otra vez.

Quizás lo estuve en aquel momento.  Pero aún así, reproduzco en mi iTunes un poco de John Mayer (para entristecerme, por masoquista). Comparto con ustedes, y contigo que sé que lees mis escritos aunque quieras pretender lo contrario.

No comments:

Post a Comment