Saturday, April 7, 2012

La duda y su compañía

El reloj suena abruptamente cada segundo que gasto sin ti. Y digo gastar en cada sentido de la palabra, pues en momentos como éste me veo privado de disfrutar de tu sonrisa. Aún así, sonrío por el hecho de compartirte en mi memoria. Dejé de recordar aquello que en algún tiempo distante ocurrió; ahora sólo estás tú en el latido de mi corazón.

Sé que, quizás, dudas de mi querer. Distante, en ocasiones, significa protegerme de lo que podría pasar. Me pregunto si debería cuestionarme sentimiento tan natural. Verte sonreír, sentir tus labios a la cercanía de los míos, es lograr sentirme vivo. Y no es que no viví antes de ti, es que contigo el cielo es algo más alcanzable. Como diría Jorge Drexler: “Antes que nada, yo quiero aclarar que no es que estuviera tampoco pasándolo mal, antes”. Ahora, la paso mejor por poder compartir mi sonrisa, poder sentir tus manos a la cercanía de las mías, lograr apreciar tu querer en cada beso que me regalas.

Siento miedo, lo admito. No sé qué espacio ocupo en tu corazón, mucho menos en tu vida. No sé a dónde iremos, no sé a dónde nos dirigimos. Con tales dudas, la inseguridad arropa mi consciencia y no sé qué hacer. Es en momentos así que necesito tu guía, tu querer. A lo mejor estamos jugando a las apuestas, quizás estemos encarrilados a la pura locura. Yo ni sé, y en muchas ocasiones, ni quiero saber.

Me he abstenido de quererte a mil millones de universos, como dirías tú. Entre tantas historias pasadas, no sé qué nota musical componerte para hacerte feliz. Con mucha probabilidad, sobre analizo nuestra situación. Y es que quiero quererte sin frenos, sin abstinencias, sin cordura alguna que me haga pensar dos veces sobre lo que sientes tú por mí.

No quiero ser como los demás. No quiero crear una dependencia recíproca. Quiero que vivas mientras yo vivo. Quiero que sepas que aún a la lejanía adoro tu sonrisa más que la de todas las demás. Quiero que sientas que, aún a la distancia, te quiero “like the fat kid loves cake”. Quiero enamorar tus ojos, tus piernas, tus brazos, tu melena, tu dedo pulgar como también tu dedo índice. Quiero que en cada gota de sudor sepas que existe la intención de querer hacerme un hombre mejor para así hacerte una mujer llena de regocijo. Quiero bailar, cantar y gozar contigo. Quiero, después de todo, ser la razón por la cual tu corazón late. El gran problema estriba en que aún no sé cómo.

No comments:

Post a Comment