Hoy, por pura casualidad, tomé prestado por unos cinco minutos el periódico Primera Hora. No miré mucho las noticias, era lo usual: drogas, Andrea de Castro Font, tasa de asesinatos y la tarjeta navideña de Jorge Santini.
"Escribir". Así decía la página número tanto en el periódico sobre lo que debería hacer hoy. Era el resumen de mi día según mi signo zodiacal. Y pensé: "ojalá hoy tuviera algo que escribir". Me resultó cómico, e irónico, el hecho de que el día que menos quiero escribir, es cuando debo hacerlo.
"Escribe y conquistarás a esa persona tan deseada" (parafraseo). Si es a juzgar por mi estado mental actual, estoy totalmente fastidiado; hoy no le quiero escribir. Y no es por disgusto, no. No le quiero escribir porque merece un buen escrito, el cual soy incapaz de redactar. No le quiero escribir porque, para conquistarla, necesitaré más palabras que las que ya he dicho. No le quiero escribir porque, en realidad, prefiero que mi voz cargue la palabra a su conciencia. No le quiero escribir, y punto. Quiero retenerla en mis brazos y decirle a su oído, suavemente, que es hermosa. Más que hermosa, es graciosa, sonriente y dulce. Cerca, tan cerca como las teclas que oprimo en este preciso momento.
Signo zodiacal: hoy no le quiero escribir. No me importa lo que pienses. No me importa si te llevo la contraria. Tus consejos no sirven. Vete de aquí, basura.
Mientras tanto, sigo escuchando Matchbox Twenty. Les dejo "Push", porque me encanta su lírica.
No comments:
Post a Comment